El masaje lingam proviene del tantra y se centra en la zona genital masculina, pero su propósito original no es sexual en el sentido común del término. En la tradición tántrica, el lingam (que significa “pilar de luz”) se considera una parte sagrada del cuerpo, igual que el corazón o la cabeza.

El objetivo es trabajar la energía sexual como una forma de sanación y conciencia corporal, no buscar placer rápido ni un “final feliz”.
Se combina respiración, ritmo, contacto consciente y presencia del terapeuta para liberar bloqueos energéticos, ansiedad o tensión acumulada.

El problema es que en muchos lugares se malinterpreta y se ofrece como servicio erótico, lo cual distorsiona totalmente su sentido original.