Mitos y realidades del sexo tántrico
Mito 1:
Tantra se refiere a una práctica sexual milenaria que tiene su origen en India.
Realidad: La palabra tantra es un término del sánscrito que significa «algo que se estira» en el sentido de la continuidad que atraviesa el tiempo, que no tiene principio ni fin. Se refiere a una práctica de las tradiciones budista e hinduista, cuyo objetivo es alcanzar la iluminación. La sexualidad en el tantra es una representación; una expresión visual de unión entre dos opuestos como pueden ser, por ejemplo, lo masculino y lo femenino. La sexualidad es entendida como una expresión espiritual de la unión entre dos personas, en la medida en que no se separa lo espiritual de lo sexual. En este sentido, la sexualidad, entre muchos otros aspectos de la vida humana, puede ser una expresión tántrica. Dicho lo anterior, en occidente se ha desarrollado algo que se ha llegado a denominar «sexo tántrico» y aunque muchos de los promotores utilizan o hacen referencia a los textos o principios sagrados, tiene poco que ver con el budismo, el hinduismo, o con la dimensión espiritual que está en el origen de estas filosofías.
Mito 2:
El sexo tántrico provoca orgasmos espectaculares que duran horas.
Realidad: Según los autores de Great Sex Made Simple: Tantric Tips to Deepen Intimacy & Heighten Pleasure , en el sexo tántrico el orgasmo se entiende como una experiencia mística en la medida en que la mente alcanza la quietud y en la que se siente la unión con otro ser. Ya que la idea central del sexo tántrico es establecer una conexión consciente con tu pareja desde antes de alcanzar el orgasmo, se entiende que la sensación de trascendencia se extiende más allá del orgasmo mismo y que éste se convierte por lo tanto no en un fin, sino en un medio. El orgasmo más largo que ha sido registrado por la ciencia—con o sin tantra—es de 45 segundos.
Mito 3:
Es necesario practicar yoga y ser increíblemente flexible para practicar el sexo tántrico.
Realidad: El sexo tántrico busca construir sobre una conexión emocional y consciente con la pareja, no de realizar acrobacias o contorsiones. Al establecer una conexión mirándose, por ejemplo, a los ojos, por un prolongado tiempo antes de hacer el amor, la exploración de posiciones puede darse de manera más natural al estar ambas partes más sincronizadas con el placer del otro, con dar y recibir.
Mito 4:
El sexo tántrico es una metodología engorrosa y difícil de aprender, que le roba espontaneidad al sexo.
Realidad: Mientras puede ser cierto que la espontaneidad puede ser un aspecto emocionante de una relación sexual, mantener la excitación y la variedad en una relación de largo plazo requiere de más imaginación y creatividad conscientes. Las acciones deliberadas de cuidado y las demostraciones de afecto hacia otra persona pueden contribuir a la conexión entre ambas partes, de modo que dar y recibir placer adquiere una dimensión más profunda, más prolongada y por lo tanto más excitante.
Mito 5:
Si el objetivo del sexo tántrico no es el orgasmo, entonces se vuelve una tarea carente de placer.
Realidad: Si bien es cierto que el orgasmo se trata como un medio más que un fin, el sexo tántrico, a través de la respiración y del contacto visual y corporal, busca aprovechar la energía sexual que surge entre dos personas, para explorar distintas maneras de dar y recibir placer que no necesariamente se centran en el orgasmo, pero que pueden ser mucho más poderosas.
Mito 6:
El sexo tántrico estimula el apetito sexual y puede provocar la promiscuidad.
Realidad: Si bien siempre habrá personas que utilicen técnicas como el sexo tántrico para justificar su promiscuidad, el espíritu del sexo tántrico es contrario a esa idea. No se trata simplemente de alcanzar la estimulación o la satisfacción, sino de alcanzar un estado de conciencia superior y en pareja con una persona significativa.
Bibliografía
http://www.univision.com/estilo-de-vida/sexo/mitos-y-realidades-del-sexo-tantrico



